La Región tiene una gran cantidad de vinotecas y locales que las anexaron. Es una plaza importante para los bodegueros de Mendoza.

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Afirman que La Plata está entre las ciudades argentinas con más vinotecas por habitantes. Tal vez por eso no es extraño que con solo recorrer un par de cuadras se descubran desde grandes locales hasta pequeños comercios dedicados al rubro. “Esta es una plaza importante para los bodegueros de Mendoza”, cuenta el sommelier y distribuidor de vino Leonardo Martín Llovet. Y afirma que en la Región hay una gran cantidad de vinotecas, “sin contar los comercios de comidas que las anexaron”.

Calculan que nuestro país ocupa el séptimo lugar a nivel mundial de consumo per cápita de vino, siendo actualmente de 22 litros anuales por habitante. Y ocho de cada diez beben el fruto de la vid en el hogar y en compañía de la pareja y/o la familia.

El también sommelier Diego Urko vende distintas variedades de vino de manera online y aseguró que la cepa Malbec es “la más que sale” en La Plata. De todos modos, en las vinotecas consultadas coincidieron en que aumentó el consumo del rosado, con mayor demanda de parte, sobre todo, de las mujeres y los adolescentes. “Creció la cantidad de proyectos, en nuestro caso lo vemos con la venta online. Muchos emprendimientos se hacen a través de Instagram con propuestas de pequeñas bodegas y productos específicos”, explicó.

Durante gran parte de la pandemia se registró un boom de venta de vinos. Como en otros productos, creció por las redes. Estiman que eso fue una alternativa de trabajo para quien tuvo que improvisar otra forma de ganarse la vida, sin embargo, creen que muy pocos lograron subsistir y solo quedaron los que ya venían trabajando antes de la pandemia.

“Algunos iban al mayorista, compraban unas cajas de vino y las vendían con un 15 por ciento de recargo, pero con los meses dejaron de vender. De todas maneras el mercado sigue creciendo”, opinó Llovet quien, desde hace dos décadas, está en el rubro y además cuenta con una vinoteca en la zona de Gambier.

Aunque en algunos momentos también se haya acusado recibo de la crisis económica, por ejemplo City Bell llegó a tener unas 5 vinotecas importantes y ahora queda una, en el sector se aseguró que en La Plata se multiplican los apasionados por degustar al menos una copa de vino. Son aquellos que van a las vinotecas en busca de bodegas pequeñas para descubrir la nueva gama -que son muchas- de una de las bebidas nacionales por excelencia o los que se inclinan por marcas clásicas.

“Hay nuevas vinotecas, por ejemplo en Gonnet había una y ahora hay 3, el mercado sigue creciendo y se dice que La Plata es la ciudad con más vinotecas de la Argentina”, insistió el sommelier.

Otro fenómeno que se observa en torno a la comercialización del vino es que lo anexaron comercios que hasta antes de la pandemia sólo se dedicaban, por ejemplo, a la vente de pastas o fiambrerías gourmet.

EL ROSADO, EN AUGE

En los comercios dedicados a las bebidas también se reconoció que hay clientes jóvenes con edades que van de los 20 a los 30 años, a los que tal vez por una cuestión económica, les rinde más comprar vino que cerveza. Ellos consumen por lo general vino blanco o rosado.

Pero, encuestas como la elaborada por la Consultora W para la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), reflejan que más allá del género “hay cada vez más una conexión femenina con el mundo del vino que viene a romper paradigmas y a abrir nuevas oportunidades de consumo”. Consideran, en ese sentido, que de alguna manera vienen a acabar con el “tintocentrismo” masculino, diversificando sus preferencias al sumar, sobretodo los rosados, los blancos y los tardíos. “Incorporan nuevas formas y ocasiones en las que disfrutan del vino, ya sea solas, en una cena romántica o en una juntada con amigas”, ven los que conocen el mercado del consumo del vino.

“Con el calor se vende más el vino rosado, hay muchas variedades y lo beben mejor porque no tiene tanto tanino como los tintos”, dijo, por su parte, Llovet. Un fenómeno asociado al gusto por el vino es que también crecieron los bares en los que exclusivamente se consume esa bebida. En La Plata hay tres repartidos entre el microcentro la zona de Plaza Moreno y Barrio Norte.

Hay cada vez más una conexión femenina con el mundo del vino

Si bien en la década de los 80 se tomaba en promedio unos 60 litros de vino por persona y ahora unos 22, se indicó que el consumo está en aumento. El resurgir vinícola está asociado a la modernización de las bodegas y al arduo trabajo de identificación de las plantaciones de uvas que derivó en el mejor aprovechamiento de los varietales.

En las vinotecas locales se reconoció que en Argentina hay vinos de gran calidad, ya sea los de mesa para consumo diario o los de alta gama. Además se ponderó la tarea de enólogos con micro lanzamientos selectos o la tendencia de las celebridades de sacar su propio vino, tal como hacen muchos músicos y otras personalidades.

PRECIOS

Los distribuidores de la Región coincidieron en que lo que más se vende es Malbec, eso representa el 70 por ciento, y el gasto promedio de los platenses en una vinoteca ronda entre los $600 y $700 por botella.

“Hay mucha variedad de precios si tomamos en cuenta a los productos de los supermercados, donde tal vez puedas encontrar un malbec a menos de 300 pesos y vinos de mayor valor. En vinotecas, seguramente, los vinos en botella arrancan con un piso más alto, 450 ó 550 pesos. Y podés encontrar vinos de 1.000 ó 1.500 pesos. Un platense que va a la vinoteca seguro gasta en botellas de 500 y hasta 800 pesos”, señaló Urko y confirmó que los vinos blancos, secos o dulces, o rosados y espumosos son en esta época los más demandados.

Lo cierto es que también hay etiquetas de vinos finamente elaborados, con cepas especiales, que pueden rondar entre 3.000 y 10 mil pesos, y más también.

Entre las creencias que se tratan de desmitificar está la que dice que los vinos envasados con tapa a rosca son de menor calidad, o la de que los vinos en lata pierden sustancialmente su sabor, al igual que el que se vende en caja.

Pero se aclaró que en algún momento habrá que aceptar otro tipo de envases para resolver cuestiones como las que hay en la actualidad, ya que hay espumantes y sidras que tuvieron inconvenientes de producción por la falta de botellas.

Fuente: https://www.eldia.com/