El buen maridaje es simplemente saber combinar la bebida con la comida. En las fiestas, las mesas suelen estar plagadas de muchas opciones para comer; con el vino, debería ser igual. Una pequeña guía plato por plato.

De entrada
Vitel Toné, jamón con melón, pascualina y ensalada rusa. Entradas típicas que vamos a acompañar con un blanco fresco, o dos. Un Torrontés o un Sauvignon Blanc son buenas opciones, muy refrescantes para aplacar una noche calurosa. Para los más jugados: les propongo un Tocai. ¿Un qué? Un Tocai: ¡preguntar en la vinoteca! Bonus Track: ¿Y si nos jugamos con un rosado para aquellos que afirman no tomar blanco?

Plato principal
Acá las opciones de comida son tan variadas como los vinos para acompañarlos. Para el lechón: Algo poderoso, un Cabernet Sauvignon será la compañía perfecta. El matambre relleno pide un tinto más frutal, un Malbec joven es una gran posibilidad. Para el peceto: pensar que va a estar cortado finito –tipo fiambre– y se acompaña con una ensalada no tan livianita, así que un Cabernet Franc puede sorprender a más de uno. El pollo nunca falta, pero pensemos que harán más de 25 grados y si lo maridamos con un tinto va a perder la frescura del plato, por eso probemos con un Chardonnay: de esos que podrían ser perfectamente un tinto fresco de color blanco.

El Postre
Llegaron las cerezas, las uvas y el helado. Acá las opciones son tres: La primera, seguir con lo que sobró de los otros dos platos. La segunda: animarse un poquito más y servir los vinos dulces. ¿No la habían pensado? Bien frío o con algún cubito de hielo, no mucho para que se haga agua el vino.

Las Doce
Acá los espumantes se beben solos y no hay mucho para acotar. Aunque… una buena sidra (pero buena sidra) puede sorprender a más de un familiar que sostiene a raja tabla que es la bebida con la que brindan los chicos o los que no toman muy seguido.

El pan dulce
Llegó el momento del “fin de fiesta”, por lo menos comiendo. Pan dulce, pasas de uvas, almendras, turrones, etcétera. Es muy probable que muchos ya no suelten los espumantes. Pero sigamos sorprendiendo. Qué les parece si acompañamos estas delicadezas típicas navideñas con un vino dulce fortificado. ¿Un qué? Lo que se conoce como un Oporto, pero nacional porque tiene denominación de origen y esos son portugueses.

Fuente: www.infonews.com